A un mes del terremoto, el reto cambió: de atender la emergencia a reconstruir las ciudades capitales
Cali, Pereira, Quibdó, Armenia y Manizales concentran 282.643 personas damnificadas, 128.463 familias registradas, 7.416 viviendas destruidas y 58.710 viviendas no habitables, según el RUD con corte al 8 de septiembre.
Las ciudades pasan de la respuesta inmediata a decisiones de vivienda, infraestructura, educación, reactivación económica y financiación.
Asocapitales mantiene acompañamiento técnico a las cinco capitales mediante el Radar de Afectaciones, el Banco de Necesidades y Talento, el Task Force de Asistencia Técnica Territorial y un diagnóstico de financiación para la reconstrucción.
Bogotá D. C., 10 de septiembre de 2026. Un mes después del terremoto de magnitud 7,4 que golpeó a Colombia el pasado 10 de agosto, la prioridad de las ciudades capitales afectadas cambió. Las labores de búsqueda, atención humanitaria y respuesta inmediata dieron paso a una etapa más compleja y de mayor duración: recuperar viviendas e infraestructura, restablecer servicios, reactivar las economías locales y estructurar los recursos necesarios para reconstruir de manera segura y resiliente.
La magnitud del desafío sigue siendo considerable. De acuerdo con el Registro Único de Damnificados —RUD— de la UNGRD, con corte al 8 de septiembre, Cali, Pereira, Quibdó, Armenia y Manizales suman 128.463 familias y 282.643 personas damnificadas. En esas cinco ciudades se registran además 7.416 viviendas destruidas y 58.710 viviendas no habitables.
El último consolidado territorial disponible sobre afectaciones humanas reporta además 267 personas fallecidas, 2.416 heridas, 135 desaparecidas o en proceso de verificación y 357 rescatadas, así como 542 instituciones educativas y 63 centros de salud afectados. Estas cifras corresponden a diferentes cortes de los reportes territoriales y continúan sujetas a ajustes conforme avanzan los procesos oficiales de registro, conciliación y evaluación de daños.
Para Asocapitales, el primer mes deja una conclusión central: la recuperación no comienza cuando termina la emergencia; debe estructurarse mientras todavía se atienden sus efectos. La organización ha planteado que los aprendizajes de esta tragedia se traduzcan en capacidades permanentes de las ciudades y en instrumentos de política pública dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2026–2030.
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Cinco ciudades avanzan hacia la recuperación
Aunque el proceso se encuentra en etapas diferentes en cada territorio, ya existen decisiones concretas que muestran el tránsito hacia la reconstrucción.
Cali avanza en la recuperación de su sistema educativo. De acuerdo con reportes de la Secretaría de Educación, 95 % de los estudiantes del sistema oficial había regresado a la presencialidad a comienzos de septiembre. Las 338 sedes educativas oficiales fueron evaluadas; 248 quedaron habilitadas, 81 parcialmente habilitadas y nueve inhabilitadas. El Ministerio de Educación había informado previamente que el 97 % de las sedes estaba habilitado total o parcialmente.
Pereira comenzó a ajustar su arquitectura financiera para atender la reconstrucción. El Concejo Municipal aprobó la reorientación de $85.166 millones de un cupo de endeudamiento previamente autorizado. Los recursos podrán financiar demoliciones, remoción de escombros, alquiler de maquinaria, obras de reconstrucción, estabilización y recuperación de infraestructura pública, incluidos colegios, puentes y vías.
La ciudad también avanza en la recuperación de viviendas mediante programas como Techos Dignos, que ya había realizado aproximadamente 400 visitas técnicas a comienzos de septiembre para determinar necesidades de materiales en sectores afectados.
Manizales presenta uno de los procesos más avanzados de retorno a la normalidad. La Alcaldía reportó que 100 % de las instituciones educativas públicas regresó a la presencialidad y cerca del 97 % del comercio estaba nuevamente abierto. Al cierre de agosto se habían realizado 11.513 visitas a predios, entregado 21.270 kits humanitarios y asignado 2.263 subsidios de arrendamiento.
El 4 de septiembre, además, la ciudad activó formalmente su plan de reconstrucción. El Concejo aprobó $220.000 millones para una primera fase, mientras Camacol asumirá la gerencia del proceso con seguimiento técnico.
Armenia aprobó una hoja de ruta compuesta por 175 líneas de acción, que comprende atención humanitaria, vivienda, recuperación de infraestructura, manejo de residuos de construcción y demolición, agua y saneamiento, salud, asistencia social y reactivación económica. La administración local ha señalado que uno de los principales retos será conseguir la financiación necesaria para convertir esa planificación en intervenciones concretas.
En Quibdó, la reconstrucción se cruza con desafíos históricos de infraestructura y desarrollo territorial. A las intervenciones directamente asociadas con vivienda, equipamientos y recuperación urbana se suma el Plan Marshall para el Chocó, anunciado por el Gobierno Nacional y presentado en septiembre como una estrategia de largo plazo con ocho grandes proyectos de infraestructura, conectividad, energía, desarrollo productivo y generación de empleo.
Asocapitales: de la respuesta inmediata al acompañamiento técnico
Desde el día del terremoto, Asocapitales desplegó una estrategia que combinó monitoreo, comunicación con alcaldes y equipos territoriales, movilización de capacidades, apoyo jurídico, alternativas para la visualización georreferenciada de las diferentes zonas afectadas, búsqueda de personas y articulación fiscal y económica. La red involucró entidades del Gobierno Nacional, cooperación internacional, universidades, sector privado, organizaciones humanitarias y ciudades capitales que pusieron capacidades a disposición de las zonas afectadas.
Durante las primeras semanas se consolidaron 45 reportes de monitoreo territorial de las cinco ciudades, que permitieron organizar información sobre población e infraestructura y apoyar la priorización de recursos. Asocapitales también gestionó el acceso licenciado a plataformas de análisis geoespacial, al igual que apoyo con desarrollos propios para para levantar, procesar y visualizar información organizada de las afectaciones en concordancia con el desarrollo en tiempo real de los respectivos censos de damnificados, de infraestructura y económico.
A esta estrategia se sumó el Task Force de Asistencia Técnica Territorial Post-Terremoto, un equipo multidisciplinario para acompañar directamente a Cali, Pereira, Armenia, Quibdó y Manizales en cuatro frentes: fiscal y financiero; análisis urbano para la planificación de la reconstrucción, la recuperación y la reactivación; recomendaciones estratégicas para la etapa de Gestión de Escombros, y elementos para la gestión del riesgo. Las misiones buscan dejar recomendaciones aplicables, responsables, compromisos, planes de seguimiento en cada ciudad, y sobre todo apoyo estratégico directo y sin costo alguno.
El Banco de Necesidades y Talento permitió gestionar y movilizar, recursos, ayudas y profesionales especializado en terreno, con más de 13 aliados.
Otro de los instrumentos desarrollados fue el Radar de Afectaciones, que convierte información oficial de las alcaldías en inteligencia territorial para georreferenciar daños, depurar y validar registros, identificar niveles de criticidad y apoyar la priorización de intervenciones. Cada ciudad tiene acceso a su propia información y puede utilizarla como soporte para las etapas de recuperación y reconstrucción.
En alianza con ONU-Hábitat, además, se elaboraron instrumentos técnicos para el manejo de residuos de construcción y demolición, incluidos lineamientos, una guía operativa para equipos municipales y una identificación preliminar de infraestructura y áreas potenciales para su manejo temporal. El ejercicio reportó cinco sitios verificados, tres de referencia y seis áreas por evaluar en las cinco ciudades.
Reconstruir requerirá una arquitectura financiera excepcional
El desafío no es únicamente técnico. Asocapitales calcula preliminarmente que la magnitud de la reconstrucción podría alcanzar $26 billones. La estimación está sujeta a validación a medida que avancen los procesos EDAN y los censos definitivos.
Por ello, la Asociación ha propuesto una arquitectura de financiación que combine recursos territoriales disponibles, redistribución temporal de algunas rentas nacionales, flexibilización de instrumentos de endeudamiento y liquidez, alivios tributarios y crédito para la reactivación productiva. También ha planteado elevar de $1,1 billones a por lo menos $2 billones el cupo anual de Obras por Impuestos, con una ventana específica para la reconstrucción de los territorios afectados.
El objetivo es evitar que las ciudades tengan que escoger entre reconstruir infraestructura, proteger el empleo, financiar servicios esenciales o preservar su sostenibilidad fiscal.
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El segundo mes: reconstruir mejor
Para Asocapitales, el balance del primer mes confirma que la siguiente etapa debe superar la reposición física de lo destruido.
La agenda incluye establecer un estándar nacional de información territorial para desastres; fortalecer capacidades geoespaciales permanentes en las ciudades; crear un registro nacional de profesionales acreditados para despliegue inmediato; pre identificar sitios para residuos de construcción y demolición; diseñar instrumentos estables de financiación; y asegurar que propietarios, arrendatarios y ocupantes informales puedan acceder a soluciones de vivienda.