Colombia enfrenta el fenómeno de El Niño más intenso en décadas y las ciudades capitales deben prepararse ya

Fenómeno del niño e Colombia
  • El Gobierno nacional eleva la alerta climática: la probabilidad de instauración del fenómeno de El Niño aumentó del 62 % al 82 % para el trimestre mayo–junio–julio de 2026 y podría alcanzar el 96 % a finales de 2026 con intensidad prevista entre fuerte y muy fuerte. 
  • Asocapitales activa su Plan de Respuesta ante el fenómeno de El Niño y hace un llamado urgente a sus ciudades miembro para que pongan en marcha de manera inmediata sus planes de contingencia, en el marco del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Ley 1523 de 2012).

Bogotá D. C., 15 de mayo de 2026. El Gobierno nacional, el IDEAM, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la UNGRD confirmaron en rueda de prensa conjunta que el país enfrenta un escenario climático “anómalo, complejo y con señales tempranas de estrés”: temperaturas récord, lluvias por debajo de los promedios históricos y un sistema energético presionado antes de que el fenómeno alcance siquiera su máxima intensidad.

Las cifras son contundentes. Durante las primeras semanas de mayo de 2026 se registraron anomalías positivas de temperatura del aire en distintas regiones del país, en coincidencia con una disminución sostenida de las precipitaciones desde marzo y con un aumento sustancial en la probabilidad de desarrollo de condiciones tipo El Niño para los próximos meses, según los modelos del IDEAM y de los centros internacionales de predicción climática (NOAA).

Las alertas por incendios de la cobertura vegetal pasaron de 7 a 90 registros a escala nacional entre el 1.º y el 14 de mayo de 2026. Medellín, Bogotá, Barrancabermeja y Quibdó registraron aumentos sostenidos de temperatura durante varios días consecutivos. En la región Caribe, municipios como Valledupar alcanzaron 38,4 °C con una anomalía de +4,2 °C frente al promedio histórico, mientras que San Andrés superó su récord histórico de temperatura máxima al alcanzar 33,7 °C. La directora del IDEAM, Ghisliane Echeverry Prieto, señaló que ya se descartó un fenómeno moderado: “Las probabilidades que manejamos ahora son que sea fuerte o muy fuerte”.

Para las ciudades capitales, este escenario tiene una traducción inmediata y práctica: riesgo de desabastecimiento hídrico, presión creciente sobre los sistemas de acueducto, mayor amenaza de incendios de la cobertura vegetal, aumento de la demanda energética y agudización de la vulnerabilidad de la población en condición de pobreza. 

La gestión de la variabilidad climática, un nuevo reto urbano

Las ciudades capitales son altamente vulnerables a los fenómenos asociados con la variabilidad climática. Son entornos en los que los impactos se amplifican: mayor densidad poblacional, mayor demanda de agua y energía, mayor exposición de infraestructura crítica. 

El estrés hídrico y el riesgo de desabastecimiento se perfilan como los impactos más críticos para las capitales. Ciudades como Barranquilla, Cúcuta, Santa Marta, Valledupar y Riohacha ya operan bajo presión hídrica estructural. Ante una temporada seca extendida y de mayor intensidad, sus sistemas de abastecimiento podrían llegar a niveles de restricción que requieran medidas de emergencia. A esto se suma la amenaza energética: buena parte de la generación eléctrica del país depende de centrales hidroeléctricas, y los embalses ya muestran señales de estrés antes de que el fenómeno alcance su pico.

Los incendios de la cobertura vegetal en zonas de interfaz urbano-rural son otro vector de riesgo que las capitales no pueden ignorar. Bogotá, Manizales, Ibagué, Pasto y Cali tienen territorios limítrofes con vegetación seca y susceptible que, bajo condiciones de altas temperaturas y ausencia de lluvias, se convierten en focos potenciales de emergencia. 

"Las ciudades capitales no pueden esperar a que el fenómeno esté declarado para activar sus protocolos. La ventana de preparación es hoy, y cada semana que pasa sin acción concreta es una semana de vulnerabilidad acumulada. Asocapitales ha reiterado a sus ciudades miembro la urgencia de revisar sus planes de contingencia, fortalecer sus sistemas de alerta temprana y coordinar con las autoridades nacionales las medidas de prevención que se requieren", indicó Andrés Santamaría, director ejecutivo de Asocapitales.

Articulación Nación-territorio: la clave que no puede fallar

La UNGRD dio un paso preventivo importante con la Circular Externa 028 del 16 de abril de 2026, que estableció lineamientos específicos para gobernaciones y alcaldías. La circular contempla fortalecer sistemas de monitoreo y alerta, identificar zonas e infraestructura en riesgo, actualizar planes de contingencia, promover campañas de ahorro de agua y energía, adelantar mantenimiento de acueductos y reforzar la capacidad de respuesta ante incendios. Sin embargo, la brecha entre lo que la Nación ordena y lo que los territorios pueden ejecutar sigue siendo un desafío estructural que exige atención urgente.

Las ciudades capitales, como parte del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD) creado por la Ley 1523 de 2012, tienen la responsabilidad de ser el primer anillo de respuesta. Pero también requieren el respaldo técnico, financiero y logístico del Gobierno nacional para enfrentar un fenómeno de esta magnitud. 

Asocapitales atiende el llamado del Gobierno nacional y activa de manera inmediata su plan de respuesta con acciones de articulación técnica e institucional requeridas para apoyar la preparación de las ciudades capitales frente a los impactos del fenómeno de El Niño 2026.